domingo, 20 de septiembre de 2009

RECUPERAR NUESTRA PATRIA

“Nos parece importante reafirmar las palabras del gran patriota Raúl Scalabrini Ortiz, de quien, este año, se cumple el cincuentenario de su muerte:
“Reconquistar el dominio político y económico de nuestra propia tierra es nuestro deber para con nosotros mismos, para nuestros hijos y para los hijos de nuestros hijos. No es una acción fácil pero tampoco es una acción inabordable.
Los revolucionarios de 1810, de donde provenimos, nos dieron el ejemplo de que nada resiste la voluntad del hombre puesta al servicio de una gran causa”.
Lo haremos con las consignas de: Reconquistar el patrimonio nacional, establecer la soberanía popular, garantizar la independencia argentina y transmitir a las jóvenes generaciones el espíritu patriótico que nos dio libertad en 1810 y que hizo grande a la Argentina hace dos siglos. “
¡Viva la Patria!
9 de julio de 2009.
Convocatoria para la formación de la Comisión Nacional por la Conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo. 1810 - 25 de Mayo – 2010.



CUANDO SE OLVIDA LA PATRIA
“Dios la fundó sobre la tierra para que hubiera menos hambre y menos frío”, dice el poeta en su encendida lírica, en unos versos que aprendí de niño, aquella primaria que quedó en el tiempo como han quedado tantas ilusiones, no sólo de los soñadores, sino también de los luchadores.
¿En qué momento tuve conciencia del significado de la Patria? ¿Porqué siento ese sentimiento que comprime la respiración, eriza la piel y agita el pecho cuando se escuchan los compases del Himno Nacional? ¿Nos ocurre eso a todos los argentinos? Y si es así, ¿cómo se entiende que haya tanta desavenencia, tanta desidia, tanta corrupción, tanta entrega?
Cuando me hago estas preguntas, retorno mentalmente a aquel momento de mi niñez y del guardapolvo blanco; entonces aparecen las respuestas a mis preguntas.
Es allí la edad en que acopiamos y nos nutrimos de la información que nos va a acompañar por siempre, en la cual se despiertan las emociones, las sensaciones y los sentimientos; es el momento en que nos estamos formando, en que no sólo aprendimos sino también internalizamos el significado de lo que simboliza la Patria y los hechos salientes de nuestra rica historia nacional.
Debíamos entonces conocer entre otras, el significado de palabras como pago, querencia, terruño, costumbres, creencias, tradición, valores, principios, respeto, responsabilidad, trabajo, familia, dignidad.
Y a la vez también aprendíamos que la nuestra, era una tierra que la mano de Dios había bendecido con creces y estábamos llamados a ser uno de los países líderes del futuro, porque ese presente, aún con dificultades, era transparente y se fortalecía con la cultura el trabajo, el respeto y la responsabilidad.
No le encuentro sentido hoy, preguntar qué nos pasó. Si, señalar qué debimos hacer y no hicimos, para que nos pase lo que lamentablemente nos pasó.
Nos olvidamos de reafirmar y ahondar en nuestros niños y en nuestros jóvenes, todos aquellos conceptos que hacen a lo nuestro y que poco a poco se fueron cambiando por otros que nos hablaban de costumbres y actitudes ajenas a nuestra manera de ser, de sentir y de pensar, comenzamos a adoptar palabras que sonaban mejor en otro idioma, se fueron olvidando las tradiciones, el sentido de la solidaridad, nos invadieron música e imágenes que nada tenían que ver con nosotros, nos hablaron del mercado, de la globalización y el nuestro, dejó de ser el hombre sociable para transformarse en el hombre individualista, del sálvese quien pueda, dejamos de tener identidad propia y nos convencieron lo importante que era, ser ciudadano de la aldea global.
Y así olvidando el esfuerzo y la sangre derramada por nuestros próceres, del sacrificio de nuestros abuelos, muchos de ellos extranjeros que fueron ejemplo para muchos criollos nacidos acá, se fue diluyendo el sentido de patriotismo, de argentinismo y entonces perdimos ese orgullo de pertenencia para con esta maravillosa tierra que Dios bendijo con holgura.
Cuando tuvimos la oportunidad de exaltar un momento cumbre de nuestra nacionalidad, en el cual todos estuvimos tras la celeste y blanca, como fue la epopeya de MALVINAS, la verdad y las palabras fueron acalladas, sus protagonistas, nuestros verdaderos héroes, silenciados; los hechos y la historia tergiversada.
¿Cual es el camino entonces? Humildemente tenemos que volver a abrevar en la fuente de la cual nuestros prohombres se nutrieron en el comienzo de nuestra nacionalidad, donde miraban la Patria, el bienestar y la seguridad, antes que sus intereses.
Sembremos aquellos ideales en la mente fértil de nuestros niños y jóvenes, direccionando la educación hacia aquellos valores olvidados y exaltando las verdades que hoy se esconden tras las apariencias y los intereses.
Ubiquémosno un instante en el futuro, donde un día nuestros hijos nos preguntarán: ¿Y quien hizo todo esto? …; sólo dos respuestas nos quedan: aceptar que fuimos cómplices de la desvastación porque nada hicimos para detener este flagelo o tomar ya mismo el compromiso de no bajar los brazos y luchar cada uno desde el lugar que le toque, hasta recuperar esa Patria grande y libre con que soñaron y que desde el más allá nos están reclamando, San Martín, Belgrano, Moreno, Sarmiento, Artigas, López y muchos otros.
Mgs. Julio Toledo
Setiembre de 2009

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